La zanahoria es un superalimento disfrazado de hortaliza normal. Nunca ha estado de moda ni es nada exótica, pero las propiedades que tiene son sorprendentes.
La adición a la dieta de una zanahoria cruda al día es una de las cosas más fáciles y terapéuticas que puedes hacer desde ya para mejorar el equilibrio hormonal y la salud intestinal. Y más si lo haces en forma de la ensalada de zanahoria que popularizó el Dr. Ray Peat y te muestro al final. Vamos a ver por qué.
El secreto de la zanahoria está en su fibra. Es un tipo de fibra que no podemos digerir. Esto en principio no sería muy positivo, pues las fibras no digeribles, como las que se encuentran en cereales integrales o verduras crudas, en personas con digestión lenta, pueden permanecer en el intestino demasiado tiempo, pudriéndose y provocando la excesiva proliferación de bacterias intestinales.
Sin embargo, la fibra de la zanahoria cruda, a pesar de no ser digerible, es muy beneficiosa para mantener limpio el intestino porque tiene propiedades antimicrobianas y antifúngicas. Así, reduce el exceso de bacterias y hongos/levaduras, como la cándida.
Según este estudio, el consumo de 200 gramos de zanahoria cruda al día en el desayuno durante 3 semanas provocó un descenso del colesterol del 11%, un aumento de la excreción de grasa y ácidos biliares fecales del 50%, y un aumento del peso de las heces del 25%. Estos efectos, según el estudio, sugieren un cambio de la flora intestinal o del metabolismo (a mejor), y persistieron hasta 3 semanas después de finalizar el consumo de zanahoria.
Las bacterias intestinales, en concreto las bacterias gramnegativas, generan unos productos tóxicos llamados endotoxinas o lipopolisacáridos. Estas endotoxinas irritan el intestino y provocan inflamación y permeabilidad intestinal. Provocan la liberación de serotonina e histamina en las células del intestino, lo que puede provocar alteraciones del funcionamiento intestinal como diarrea, estreñimiento o colon irritable.
La permeabilidad intestinal asociada a las endotoxinas puede provocar que entren en la sangre serotonina, histamina, bacterias y endotoxinas, generando y/o alimentando procesos inflamatorios y autoinmunes en todo el organismo.
En el intestino grueso tenemos muchas bacterias beneficiosas, pero podemos tener un exceso de las bacterias que producen endotoxinas.
El intestino delgado debería tener pocas bacterias, pues la gran mayoría de ellas están en el intestino grueso. Cuando hay más bacterias en el intestino delgado tenemos el llamado "SIBO" o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. En un intestino en ese estado, no se absorben bien los nutrientes y además las endotoxinas provocan los problemas anteriores.
Estos desequilibrios en los intestinos grueso y delgado pueden provocarse por un nivel bajo de energía biológica, que a su vez provocará tránsito intestinal lento, falta de ácido en el estómago, mala eliminación y renovación de la bilis y/u otras dificultades digestivas.
También pueden estar provocados por un exceso de alimentos de los que suelen considerarse "sanos", pero pueden ser difíciles de digerir, como frutos secos, semillas, cereales, verduras crudas o legumbres.
La ensalada de zanahoria, con sus propiedades antimicrobianas, ayuda a combatir el exceso de bacterias y endotoxinas, actuando como desintoxicante natural. Así, protege al intestino y a todo el organismo de los problemas anteriores asociados a las endotoxinas.
La fibra de la zanahoria, por si todo lo anterior fuera poco, además desintoxica el exceso de estrógeno, mediante la aceleración del tránsito intestinal y el aumento de volumen fecal. Esto es algo que hace la fibra en general, pero algunas fibras son estrogénicas de por sí y otras aumentan la proliferación bacteriana, lo que producirá el aumento de los productos tóxicos asociados al exceso de bacterias, así como el daño a la pared intestinal.
Esto no sucede con la fibra de la zanahoria, que no produce proliferación bacteriana y protege las paredes intestinales. Así, el estrógeno que lleva la bilis es arrastrado fuera del intestino y se impide que vuelva a reabsorberse a la sangre, pero sin los efectos adversos de otras fibras vegetales o de los laxantes.
Esto es muy importante porque el estilo de vida actual hace que el equilibrio hormonal del cuerpo generalmente esté estropeado existiendo un exceso de estrógeno con respecto a la progesterona, tanto en hombres como en mujeres.
Esto sucede porque el estrés al que estamos sometidos (físico y emocional) aumenta la producción de estrógeno, al que se añade el que consumimos en alimentos como la soja o el sésamo, o en foma de xenoestrógenos, que son químicos que el cuerpo trata como estrógenos y que están en pesticidas, productos de cuidado corporal, etc.
Síntomas de exceso de estrógeno son, por ejemplo, síndrome premenstrual en mujeres, acné, sudores nocturnos, migrañas, o trastornos del estado de ánimo. Los altos niveles de estrógeno están también ligados a muchos tipos de cáncer, en especial el de mama.
Por tanto, la zanahoria cruda, tomada todos los días, ayuda a desintoxicar el exceso de estrógeno y tiene un papel muy importante en el equilibrio hormonal y la protección de la salud.
El hígado intenta deshacerse del exceso de estrógeno a través de la bilis. Pero esta bilis se reabsorbe a través de la circulación enterohepática, que recicla hasta un 95% de la misma. Así, gran parte del estrógeno vuelve de nuevo al hígado que ya de por sí suele estar sobrecargado.
Por otro lado, el exceso de estrógeno inhibe la función tiroidea. Las hormonas tiroideas, a su vez, controlan la capacidad del hígado de almacenar glucógeno (glucosa), a través de la activación de la glucógeno sintasa. Por tanto, en personas con exceso de estrógeno y baja función tiroidea (que están ligados), la capacidad de almacenamiento de glucógeno del hígado está muy comprometida.
Por tanto, si ayudamos al hígado en la desintoxicación del estrógeno, por ejemplo con la zanahoria, no solo lo descargamos para llevar a cabo sus funciones de desintoxicación y conversión de hormonas. También mejoraremos su capacidad de almacenar el glucógeno necesario para regular correctamente el azúcar en sangre.
Si el hígado almacena el glucógeno necesario para la regulación del azúcar en sangre, se evita la secreción de hormonas del estrés (glucocorticoides) en respuesta al azúcar en sangre baja. Esto es un mecanismo de supervivencia del cuerpo en respuesta a la necesidad de glucosa de las células, sobre todo del cerebro.
Esto no constituye el mecanismo sano de regulación de azúcar en sangre, pues estas hormonas del estrés descomponen el tejido muscular para convertirlo en azúcar, y además, entre otros efectos negativos, inhiben la conversión de la hormona tiroidea T4 a su forma activa T3.
La falta de hormona tiroidea activa T3 dificulta a su vez la capacidad del hígado de almacenar glucógeno, con lo que entraríamos en un círculo vicioso de hormonas y azúcar en sangre desreguladas.
Por todo esto, la fibra de la zanahoria ayuda a equilibrar el sistema hormonal en su conjunto, mejorando la función hepática y tiroidea, reduciendo el cortisol y permitiendo que aumente la progesterona, mejorando el estado de inflamación del cuerpo.
Según el doctor Ray Peat:
"La ensalada de zanahoria mejora el ratio de progesterona a estrógeno y cortisol, y de este modo es tan apropiada para la epilepsia como para el síndrome premenstrual, el insomnio o la artritis."
Recuerda que para que estos beneficios se produzcan, la zanahoria tiene que ser cruda. Sin embargo, no sirve el zumo de zanahoria porque es la fibra lo que nos interesa, y mejor si está cortada o rallada en sentido longitudinal.
Lo importante es tener cierta constancia, dependiendo de nuestro estado de salud. Si se toma a diario los beneficios son mayores.
La zanahoria, para que mantenga sus propiedades, debe pelarse y prepararse, si se hace, en el momento de su consumo.
En personas con metabolismo bajo, el betacaroteno de las zanahorias no se convertirá a vitamina A y se acumulará en la piel. Igual te pones naranja como un Umpa Lumpa. No, en serio, podrías notarlo en las palmas de las manos y pies. Esto se puede prevenir aclarando la zanahoria con agua una vez rallada.
Y si se consume en forma de ensalada como la que popularizó el Dr. Peat, se maximizan sus propiedades antimicrobianas gracias al aceite de coco y el vinagre de manzana, que tienen propiedades germicidas suaves, y está deliciosa.
Una zanahoria mediana
Vinagre de manzana: 1 cucharadita (o al gusto)
Aceite de coco virgen o refinado (puedes derretirlo antes): 1 cucharadita (o al gusto)
Sal sin refinar al gusto
Pela la zanahoria con el pelador, descarta la piel, y sigue "pelando" en la misma dirección para hacer cintas largas. También puedes rallarla gruesa con un rallador. Opcionalmente, enjuaga las cintas con agua, y escurre. Aliña con el aceite, vinagre y sal, y listo.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8144415/
https://academic.oup.com/endo/article-abstract/122/6/2915/2531236
https://academic.oup.com/ajcn/article-abstract/32/9/1889/4692446
http://raypeat.com/articles/articles/natural-estrogens.shtml
http://www.microbialinfluence.com/leakygu.html
https://www.functionalps.com/blog/2012/09/28/ray-peat-phd-on-the-benefits-of-the-raw-carrot/
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