La Terapia Nutricional aprovecha que la comida tiene poderes. Superpoderes a veces. Y no estamos hablando de nada esotérico o mágico, sino de lo que la evidencia científica reciente está demostrando.
¿Sabías, por ejemplo, que lo que comes puede cambiar la expresión de tus genes, que no sólo afectará a tu salud sino a la de tus hijos y nietos?
¿Que el nivel de energía que tengas y la frecuencia con que te pones enfermo en invierno están directamente relacionados con lo que comes?
¿Que lo que comes estando embarazada, e incluso antes, puede determinar la salud de tu hijo durante toda su vida?
¿Y que algunas enfermedades o molestias que normalmente se consideran sin solución, como intolerancias y alergias alimentarias, enfermedades digestivas como colon irritable y ardores, dermatitis atópica y muchas otras, pueden solucionarse a través de la alimentación?
Los anteriores son sólo algunos ejemplos de lo que la comida puede hacer por ti y por tu familia. La Terapia Nutricional incorpora los principios que la ciencia va descubriendo y los aplica de una manera práctica.
Es una forma natural de solucionar problemas y molestias de salud a través de la alimentación, y en algunos casos, suplementación natural. Esto contrasta con el sistema médico actual, que considera los problemas de una manera aislada, los identifica y busca un remedio farmacológico o incluso quirúrgico.
La Terapia Nutricional soluciona muchos problemas sin necesidad de medicación, que a la larga puede crear otros problemas igual o más graves, y muchas veces es sólo paliativa, arreglando los síntomas temporalmente sin solucionar el problema de fondo. La Terapia Nutricional se dirige a las causas que provocaron la enfermedad o las molestias, tratando al organismo de una forma global.

Todos tenemos una idea mejor o peor de lo que es comer sano, y de la importancia que tiene esto en la salud a largo plazo. Pero hoy en día incluso en el sistema médico hay mucha falta de información y muchas ideas preconcebidas, o antiguas, que investigaciones más recientes y de más calidad están desmontando.
No existe una conciencia general de la importancia de la nutrición y del poder que tienen los alimentos y las dietas especiales en una determinada situación, para no sólo aliviar y sobrellevar una molestia, trastorno o enfermedad, sino para realmente curarla del todo, reparando el organismo desde dentro.
Obviamente, a quien tiene problemas de salud, pero también a personas sin problemas diagnosticados que simplemente se quieren sentir mejor y con más energía, o prevenir enfermedades. Hoy en día es frecuente que muchas personas no se encuentren en un estado óptimo de salud y se consideren sanas, pero viven con sus propias "cosillas". Estos problemas ya casi forman parte de ellas, y en general no existe la conciencia de que pueden ser completamente evitables.
También se hace necesario aplicar los principios de la Terapia Nutricional, que realmente son los principios de la alimentación sana, para la salud de nuestros hijos. Cada vez hay más evidencias de la importancia de la nutrición en el embarazo y antes de la concepción para la futura salud del bebé a lo largo de toda su vida, y, a través de la epigenética, incluso para la salud de sus hijos y los hijos de sus hijos.
Y frente a esta situación determinante, las embarazadas se encuentran sin apenas recomendaciones acerca de las pautas a seguir. Tampoco es mucha, y a veces es hasta incorrecta, la información que nos ofrecen para las fases del crecimiento, pudiendo ser evitados muchos problemas infantiles y futuros aplicando los principios de la alimentación sana.
Además de todo esto, la Terapia Nutricional, como yo la concibo, nos reconduce a una relación sana con la comida, reeducando nuestros instintos alimentarios, haciendo que volvamos a distinguir lo que es comida de lo que no lo es, como habrían hecho nuestros ancestros en un supermercado actual, lo que nos nutre de lo que nos desgasta o directamente nos hace daño, y, en definitiva, nos vuelve a conectar con la naturaleza, de la que al final seguimos formando parte aunque nos hayamos intentado desvincular a veces, y de la que todavía seguimos dependiendo, seamos conscientes de ello o no.
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